Creacció y Consorcio del Lluçanès y Osona
Ecodiseño de packaging para el sector cárnico
Ecodiseño aplicado: entender primero para decidir mejor
Sector
Industria alimentaria
Desde dónde nace este proyecto
Este proyecto nace del compromiso de Creacció —Agència d'Emprenedoria, Innovació i Coneixement— por acompañar a los productores avícolas del Lluçanès y Osona en el camino hacia una producción más sostenible. Un compromiso que no se queda en las intenciones, sino que se concreta en la revisión de los procesos y la cadena de suministro para tomar decisiones basadas en datos reales.
La pregunta de partida parecía concreta: ¿es posible sustituir el plástico film retráctil que se utiliza para envasar pollo ecológico por una alternativa con menor impacto ambiental? Pero enseguida se hace evidente que responder bien a una pregunta sencilla requiere, a menudo, ampliar su marco. Y aquí es donde el proyecto gana verdadera relevancia.
Qué transforma y por qué importa
Uno de los aprendizajes más valiosos de este proyecto es que querer avanzar hacia la sostenibilidad no es suficiente si no se dispone de las herramientas para hacerlo con criterio. Los productores ya habían dado un paso: habían sustituido las bandejas originales por unas de EPS que el proveedor presentaba como "biodegradables". Una decisión tomada de buena fe, pero que el análisis experto pondría pronto en cuestión.
Porque la sostenibilidad en el packaging alimentario, y de forma generalizada, es un campo lleno de conceptos mal definidos, certificaciones confusas y soluciones que sobre el papel parecen acertadas pero poco rigurosas. Biodegradable no implica necesariamente un menor impacto ambiental global. Y sustituir un material por otro sin entender el sistema en el que opera raramente conduce a mejoras reales.
El foco cambia, se amplía, y el proyecto pasa de buscar una alternativa a un material concreto a analizar el packaging del producto como un sistema completo a lo largo de su ciclo de vida. Eso es ecodiseño aplicado: no sustituir por sustituir, sino entender primero para decidir mejor.
Cómo lo hacemos
La metodología que aplicamos combina una mirada sistémica con técnicas de design thinking para definir con precisión el reto real antes de explorar soluciones. Esta distinción es clave: en muchos proyectos, el reto que se plantea inicialmente no es el reto que hay que resolver.
En este caso, el análisis reveló que concentrar los esfuerzos en el film retráctil —la pregunta original— no era la opción más eficiente ni la de mayor impacto potencial. Las bandejas, en cambio, presentaban un margen de mejora ambiental mucho superior y un mercado de alternativas mucho más desarrollado. Saber dónde poner el foco es, en sí mismo, un resultado.
A partir de aquí, el proceso combina trabajo de campo directo con los agentes implicados, revisión del marco normativo y herramientas propias de ponderación de soluciones. En el caso de las bandejas, esto implicó poner sobre la mesa todos los materiales disponibles en el mercado para packaging alimentario y someterlos a una evaluación estructurada: cada alternativa se puntúa en función de un conjunto de criterios de sostenibilidad, cada uno con un peso diferenciado según su potencial de impacto ambiental real. El resultado es un valor numérico comparable para cada opción, que permite evaluar las alternativas entre sí sobre una base comparativa estructurada y transparente —independiente de tendencias de mercado, percepciones o etiquetas como "biodegradable" que pueden llegar a ser confusas. Herramientas que hacen posible elegir no por intuición, sino con base en datos y análisis contrastado. La viabilidad económica se incorpora deliberadamente en una fase posterior, con el fin de evitar sesgos iniciales en la evaluación ambiental, aunque posteriormente se reintroduce para garantizar la viabilidad global.
El resultado es una selección de alternativas de packaging fundamentada, con proveedores identificados y una propuesta de pilotaje para validar su comportamiento en condiciones reales de uso.
Límites, aprendizajes y el futuro que activa
La sostenibilidad en el packaging alimentario no admite simplificaciones. Es un campo en el que los conceptos se prestan a confusión, donde las restricciones normativas y operativas son reales, y donde las decisiones tomadas de buena fe no siempre conducen a las mejoras esperadas. Aceptar esta complejidad, trabajando con rigor y con la perspectiva económica siempre en mente es lo que diferencia avanzar de verdad hacia modelos circulares viables.
En Spora hemos desarrollado nuestro propio sistema de ponderación que no solo actúa como una herramienta de selección de materiales sino que establece un marco para tomar decisiones informadas en contextos donde las variables ambientales, técnicas, normativas y financieras interactúan constantemente.
Pero el futuro que activa este proyecto va más allá de la selección de una bandeja más sostenible. La mirada sistémica con la que se ha abordado el proyecto ha permitido detectar oportunidades de mejora en otros puntos de la cadena que inicialmente quedaban fuera de foco: desde la posibilidad de implementar sistemas de devolución y retorno de envases (SDDR) de distribución, hasta la identificación de puntos débiles en materia normativa, como el cumplimiento de la declaración de envases. Cuestiones que, sin una visión de conjunto, difícilmente habrían aflorado.
El resultado es una base de trabajo sólida y contrastada que orienta las decisiones siguientes —porque en ecodiseño, entender el sistema es tan valioso como encontrar la solución.
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