Aguas Vic
Huella de carbono corporativa
Entender la huella para empezar a reducirla
Sector
Servicios públicos
Categoría
Huella de carbono
Desde dónde nace este proyecto
Para Aigües Vic, la huella de carbono no se plantea como un ejercicio de excelencia climática ni como un punto de partida, sino como un paso necesario dentro de un recorrido ya iniciado. Un ejercicio de precisión: poner cifras, ordenar impactos y profundizar en el conocimiento del impacto real de una empresa que gestiona un servicio esencial y opera sobre infraestructuras críticas del territorio.
El proyecto se impulsa en un contexto en el que ya existían esfuerzos previos en eficiencia, gestión energética y mejora operativa, pero en el que faltaba una visión integrada del impacto climático. La huella permitió construir esta fotografía común y compartida, necesaria para avanzar con más criterio.
Este proceso fue posible porque la organización abrió el espacio y los recursos para hacerlo, y tomó forma desde dentro, con una implicación activa de los equipos técnicos y de los mandos intermedios. Fueron ellos quienes impulsaron el análisis, plantearon las preguntas incómodas y conectaron los resultados con la operativa real del servicio. No como un ejercicio de comunicación, sino como una herramienta para trabajar mejor.
La pregunta que guió el proyecto no fue “cómo nos mostramos”, sino “dónde estamos, qué ya estamos haciendo bien y qué podemos empezar a mejorar con datos en la mano”.
Qué transforma y por qué importa
El cálculo de la huella de carbono en los alcances 1, 2 y 3 permitió poner cifras a intuiciones que hasta entonces no estaban ordenadas. El resultado fue claro: más del 90% del impacto se concentra en el alcance 3, especialmente en tres ámbitos muy vinculados a la operativa diaria del servicio de agua: las obras de mantenimiento de la red, la gestión y tratamiento de residuos de los procesos del agua —principalmente residuos de construcción y lodos— y los desplazamientos de las personas trabajadoras.
Esta lectura fue clave porque desplazó el foco. El impacto no se encontraba tanto en el consumo eléctrico directo o en las instalaciones, sino en la cadena de valor y en decisiones operativas que forman parte del día a día.
Cómo lo hacemos
Desde Spora, la huella se abordó como un ejercicio de inicio, no de cierre. Se calculó el inventario completo de emisiones siguiendo el GHG Protocol y la ISO 14064, estableciendo un año base y una metodología que permita repetir el cálculo de manera anual.
La fotografía resultante sirvió como base para definir un plan de acción realista, centrado en aquello que la empresa sí puede abordar: explorar nuevas vías de tratamiento y valorización de residuos de obra y de depuración; analizar las compras y los principales proveedores con mayor peso en emisiones; y planificar un cambio de flota progresivo y meditado, compatible con la operativa del servicio, para reducir el impacto de los desplazamientos corporativos.
Límites, aprendizajes y el futuro que activa
Este proyecto asume sus límites desde el inicio. Aigües Vic no parte de una posición de ventaja tecnológica ni de grandes presupuestos para experimentar. Pero sí parte de un elemento clave: conocimiento del territorio y voluntad de mejora desde dentro.
La huella de carbono no reduce emisiones por sí sola, pero ordena, prioriza y aporta criterio. Permite dejar de actuar a ciegas y empezar a decidir con datos. El futuro que activa no es inmediato ni grandilocuente: es una estrategia de neutralidad climática construida paso a paso, basada en decisiones operativas, en la implicación de los equipos y en una mejora continua que entiende que, en empresas de servicio esencial, la transición también debe ser cuidadosa, progresiva y responsable.
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