El reto
Implantar un nuevo modelo de recogida a escala comarcal implica mucho más que explicar un cambio de servicio. Significa modificar hábitos cotidianos y conseguir que miles de personas, comercios y equipamientos entiendan qué cambia, por qué cambia y cómo deben participar.
En el Gironès, el reto era especialmente complejo porque la comarca no partía de una realidad homogénea. El nuevo sistema combinaba recogida puerta a puerta, con diferentes frecuencias y calendarios, áreas cerradas con control de acceso y municipios que mantenían los contenedores abiertos en la vía pública.
El objetivo era avanzar hacia un modelo de alta eficiencia, capaz de alcanzar resultados de recogida selectiva por encima del 70% y generar la trazabilidad necesaria para evolucionar hacia sistemas de fiscalidad más justos y vinculados al comportamiento.
Pero el gran reto de la campaña era otro: cómo conseguir que una estrategia comarcal común funcionara en municipios con realidades urbanas, territoriales y sociales muy diferentes.
La respuesta: una arquitectura común de implantación con una aplicación específica en cada municipio y para cada tipo de generador.
Los principios metodológicos
- Una campaña diseñada a partir de un modelo comarcal adaptado a cada realidad local.
- Una campaña construida desde el conocimiento técnico del servicio.
- Una campaña que combinó diferentes herramientas para acompañar el cambio antes, durante y después de la implantación.
- Una campaña que también construía datos y que convirtió cada contacto con la ciudadanía en una doble oportunidad: informar y generar los datos necesarios para gestionar el servicio.
- Una campaña que avanzaba por fases con el objetivo de concentrar los recursos en cada fase.
Resultados
La campaña permitió desplegar una estrategia comarcal de implantación adaptada a 21 municipios con diferentes modelos de recogida, combinando comunicación, participación, atención directa, logística y gestión de datos. El dispositivo se dimensionó específicamente por municipio, con las siguientes acciones:
- Comunicación domiciliaria y materiales específicos.
- Charlas informativas adaptadas a la dimensión de cada municipio.
- Puntos informativos y de reparto.
- Visitas a actividades económicas y equipamientos.
- Reparto específico a grandes productores.
- Puntos itinerantes de refuerzo.
- Sistema digital de asociación de los materiales a los generadores.
- Seguimiento de la implantación y las incidencias.
Aprendizajes
- Una estrategia comarcal no implica una campaña homogénea. La clave es definir qué debe ser común y qué debe adaptarse. La identidad, el relato y los objetivos pueden ser compartidos; las acciones, los recursos y la intensidad deben responder a cada realidad.
- La implantación empieza antes que la comunicación. Conocer el territorio, los generadores y las dificultades previsibles permite diseñar una comunicación que explique un servicio real y no un modelo teórico.
- El contacto con la ciudadanía también mejora el proyecto. Las charlas, visitas y puntos de atención permiten detectar dudas, barreras e incidencias e incorporar esta información al despliegue.
- Comunicar y facilitar son el mismo trabajo. Una persona no necesita solo saber qué tiene que hacer. Necesita tener el material, el calendario, el canal de atención y las respuestas necesarias para poder hacerlo.
- Una buena implantación deja la infraestructura construida para seguir avanzando. La base de datos, los protocolos, los equipos formados y los canales de relación permiten continuar gestionando el servicio después de que la campaña haya terminado.
Una implantación no se resuelve con una gran campaña. Se resuelve cuando la comunicación, la participación y el proyecto técnico trabajan como una sola cosa.