El proyecto
El sector textil afronta una transformación profunda. El aumento de los residuos, la pérdida de calidad de las prendas recogidas, las dificultades para reutilizarlas y reciclarlas y las nuevas obligaciones normativas están cambiando las reglas del juego.
Pero ¿están preparadas las administraciones públicas para gestionar este nuevo escenario? ¿Disponen las entidades gestoras de las herramientas necesarias para adaptar sus modelos de negocio?
En el marco del proyecto europeo Fashion Forward, Spora desarrolla para la Agencia de Residuos de Cataluña un programa de formación especializada dirigido a dos agentes esenciales: las administraciones públicas y las entidades gestoras de residuos textiles.
El proyecto combina conocimientos normativos, visión estratégica y herramientas de gestión empresarial en recursos audiovisuales de autoformación, pensados para facilitar el acceso al conocimiento y mejorar la toma de decisiones.
La circularidad textil no depende solo de nuevas normas o tecnologías. También necesita organizaciones preparadas para hacerla posible.
El reto
La recogida selectiva obligatoria de los residuos textiles representa un cambio estructural para las administraciones y las entidades gestoras.
Los municipios deben adaptar los sistemas de recogida, comprender las nuevas responsabilidades de los productores y garantizar servicios trazables y orientados a la reutilización y el reciclaje.
Paralelamente, muchas entidades gestoras afrontan una situación compleja. Durante años han prestado servicios gratuitos, sosteniendo su actividad con la venta de ropa reutilizable. Hoy, la disminución de la calidad del material, la saturación de los mercados de segunda mano y el aumento de los costes cuestionan este modelo.
Para comprender esta realidad, Spora reunió a entidades como Tapis, Fundació Horitzó, Solidança, Formació i Treball, Fundació Engrunes y Humana.
El encuentro permitió identificar necesidades compartidas: conocer los costes reales, profesionalizar las ofertas, mejorar la negociación con las administraciones, reforzar los canales comerciales y explorar nuevas formas de colaboración.
Pasar de un modelo que depende del valor de la ropa recogida a un sistema que reconozca el valor real del servicio.
El enfoque
Spora plantea la formación desde dos perspectivas complementarias: la de quienes planifican y garantizan el servicio, y la de quienes deben prestarlo y hacerlo viable.
Para las administraciones públicas, el objetivo es construir una comprensión integral del sector textil, desde los impactos ambientales y sociales hasta el marco normativo, los modelos de recogida y el seguimiento de los servicios.
Para las entidades gestoras, el foco se sitúa en la profesionalización: comprender los costes, elaborar propuestas competitivas, negociar y mejorar las estrategias comerciales de reutilización.
Los contenidos parten de las necesidades identificadas con el sector y conectan las dimensiones ambiental, económica y social. Porque un sistema circular solo será sostenible si también lo son las organizaciones que lo hacen funcionar.
Metodología
Del conocimiento sectorial a las herramientas para tomar decisiones.
El proyecto se desarrolla mediante recursos audiovisuales de autoformación, con materiales complementarios e instrumentos de autoevaluación. La metodología combina:
– Análisis sectorial y normativo, abordando la cadena de valor textil, los impactos ambientales y sociales, la responsabilidad ampliada del productor y la contratación reservada.
– Diagnóstico participativo, mediante una sesión con entidades gestoras para identificar retos económicos, operativos y comerciales.
– Formación para administraciones, centrada en los modelos de recogida, los costes, la trazabilidad, la gestión de datos y el marco regulador.
– Capacitación empresarial para gestores, sobre control de costes, ofertas comerciales, negociación, gestión de tiendas de segunda mano, imagen corporativa, venta en línea y comunicación.
– Producción de contenidos audiovisuales, transformando el conocimiento técnico en explicaciones accesibles y aplicables.
– Herramientas y materiales complementarios, con ejemplos prácticos, recursos para elaborar propuestas técnicas y económicas, bibliografía y cuestionarios de autoevaluación.
El formato digital facilita el aprendizaje autónomo y permite reutilizar los contenidos para formar a nuevos equipos y organizaciones.
El valor para los participantes
No disponer solo de más información, sino de mejores criterios para gestionar un sector en transformación.
Para las administraciones públicas, el programa aporta conocimientos para planificar, contratar y supervisar los servicios de recogida y gestión de residuos textiles.
Para las entidades gestoras, ofrece herramientas para identificar costes, justificar económicamente los servicios, elaborar ofertas competitivas y desarrollar nuevas oportunidades comerciales.
La formación también pone en valor la contribución social de muchas de estas organizaciones. La inserción laboral, la proximidad territorial y la preparación para la reutilización son beneficios que hay que saber medir, comunicar e incorporar al valor del servicio.
El proyecto contribuye así a construir un lenguaje compartido entre administraciones y gestores, necesario para avanzar hacia modelos más transparentes, profesionalizados y sostenibles.
Aprendizajes
El trabajo con las entidades gestoras evidencia una contradicción: mientras aumenta la necesidad de recoger y tratar correctamente los residuos textiles, se debilitan las fuentes de ingresos que tradicionalmente han sostenido esta actividad.
Recoger más no significa necesariamente recuperar más valor. Si disminuye la calidad del material y las salidas comerciales son limitadas, aumentar la recogida también puede incrementar los costes y comprometer la viabilidad de las organizaciones.
Esta realidad obliga a ampliar la mirada. La circularidad no se resuelve solo mejorando la recogida o incorporando tecnologías de reciclaje. También requiere reconocer los costes del servicio, reforzar la colaboración, desarrollar mercados para los materiales recuperados y preservar el valor social de las entidades.
El proyecto confirma que administraciones y gestores necesitan conocimientos diferentes, pero una comprensión compartida del sistema.
Porque una cadena de valor solo puede transformarse cuando todos los agentes disponen de las capacidades y las condiciones necesarias para evolucionar conjuntamente.
La transición circular también exige transformar los modelos económicos que sostienen la reutilización.