El reto
Para Aigües Vic, la huella de carbono no se planteó como un ejercicio de excelencia climática ni como un punto de partida, sino como un paso necesario dentro de un recorrido ya iniciado. El reto consistía en poner cifras, ordenar impactos y profundizar en el conocimiento del impacto real de una empresa que gestiona un servicio esencial y opera sobre infraestructuras críticas del territorio.
La organización ya había impulsado esfuerzos en eficiencia, gestión energética y mejora operativa, pero faltaba una visión integrada que permitiera entender de forma conjunta el impacto climático de la actividad.
El reto no era únicamente calcular las emisiones, sino construir una fotografía común y compartida que permitiera identificar dónde se concentraban los principales impactos y establecer prioridades de actuación realistas.
El proyecto tomó forma desde dentro, con una implicación activa de los equipos técnicos y de los mandos intermedios, que ayudaron a conectar los resultados del cálculo con la operativa real del servicio.
La pregunta que guió el proyecto no fue “cómo nos mostramos”, sino “dónde estamos, qué ya estamos haciendo bien y qué podemos empezar a mejorar con datos en la mano”.
Los principios metodológicos
- Un inventario completo de emisiones de los alcances 1, 2 y 3.
- Un cálculo realizado siguiendo los marcos metodológicos del GHG Protocol y la ISO 14064.
- El establecimiento de un año base y de una metodología que permita repetir el cálculo de forma anual y hacer seguimiento de la evolución.
- Una lectura de la huella orientada a la gestión, no únicamente al cálculo: identificar dónde se concentran los impactos y qué capacidad de actuación existe sobre ellos.
- Un proceso construido con la participación activa de los equipos de la organización para conectar los datos de emisiones con las decisiones y dinámicas reales del servicio.
- Una aproximación concebida como punto de partida para definir un plan de acción realista y progresivo.
Resultados
El cálculo permitió poner cifras a impactos que hasta entonces se conocían de forma parcial o intuitiva. El resultado mostró que más del 90 % de las emisiones se concentran en el alcance 3 y, especialmente, en ámbitos directamente vinculados a la operativa cotidiana del servicio.
Los principales focos identificados fueron las obras de mantenimiento de la red, la gestión y el tratamiento de residuos derivados de los procesos del agua —principalmente residuos de construcción y lodos— y los desplazamientos de las personas trabajadoras.
Esta lectura permitió desplazar el foco desde los consumos directos y las instalaciones hacia la cadena de valor y hacia decisiones operativas que forman parte del día a día de la organización.
A partir de esta fotografía se definieron diferentes ámbitos prioritarios de actuación:
- Explorar nuevas vías de tratamiento y valorización de los residuos de obra y de depuración.
- Analizar las compras y los principales proveedores con mayor peso en las emisiones.
- Planificar un cambio progresivo de la flota, compatible con las necesidades operativas del servicio, para reducir el impacto asociado a los desplazamientos corporativos.
El inventario permitió así ordenar las prioridades y centrar los esfuerzos en aquellos ámbitos donde existe una mayor capacidad real de intervención.
Aprendizajes
- La huella de carbono no reduce las emisiones por sí sola. Su valor está en permitir ordenar la información, priorizar y tomar decisiones con mayor criterio.
- El proyecto también evidencia que una empresa de servicio esencial no siempre parte de una posición de ventaja tecnológica ni dispone de grandes presupuestos para experimentar. Por eso, la estrategia de descarbonización debe construirse teniendo en cuenta las restricciones operativas, económicas y territoriales reales.
- El conocimiento interno y la implicación de los equipos son fundamentales para que el cálculo no quede aislado de la actividad cotidiana. Son quienes conocen la operativa quienes pueden interpretar los resultados, plantear las preguntas relevantes y convertir la información en decisiones aplicables.
- La medición permite dejar de actuar a ciegas y empezar a construir una estrategia de neutralidad climática paso a paso, apoyada en decisiones operativas, en la implicación de los equipos y en una lógica de mejora continua.
Medir no reduce emisiones por sí solo, pero permite dejar de actuar a ciegas y empezar a decidir con datos.